10.29.2010

POCO RESORTE

Hay que ver, cuando algunas noticias, no tienen la mera importancia más que la que le quieran dar los medios comunicativos.
Estoy dolida, afectada y perpleja, del poco resorte que ha tenido la malvada noticia del asesinato a mano armada de una chica en Cambrils.
Estela Calduch, de vienticinco años de edad, mientras ofrecía su servicio, a cambio de su sueldo, en una entidad bancaria de su ciudad, fue asesinada sin más, por el tiroteo de unos ladrones a mano armada, que pudieron entrar tranquilamente por la puerta principal del establecimiento. Y digo tranquilamente, porque hace dos años, que tal entidad fue ya atracada a mano armada y parece ser que no ha habido escarmiento, puesto que no se han tomado las justas medidas de seguridad.
Claro, que si vamos a pensar, algunos dirían que son gajes del oficio. No me joroben.
Que estés trabajando en un parvulario, y el bebé de cuatro meses, que se ha hecho caca en los pañales, te ensucia de mierda, pues sí, son gajes del oficio. O en una carnicería, mientras limpias el cuchillo, vas y te cortas, pues es que te has despistado,  y es solamente culpa tuya,  o en la oficina, mientras redactas en un word, va, y se te cuelga el ordenador... que ya es para cagarse, pero no para cargarse a alguien...
No digo, que estas cosas no puedan pasar, porque pasan.  Que no tendrían que pasar, eso es cantar de otro gallo. Pero, ¿qué  se ha hecho al respecto, delante de todas estas injusticias? ¿Como puede ir a su trabajo cada día, cualquier persona, después de estas circunstancias?

El otro día, fui a la Tesorería General, para hacer una entrevista de trabajo. Al entrar, el personaje de la puerta, con pistola en el cinturón, me hizo pararme para que pasara por el detector, me hizo vaciar el bolso y luego me dejó entrar.
También en el super, hay un detector, que pita hasta con el dispositivo que te dejan mal desactivado los de Decatlhon, o Merkalzados, por decir un par de incompetentes directorios empresariales, que no enseñan a sus emplead@s a ejercer bien su labor, porque perderían demasiado tiempo, y el tiempo es oro.

Dadas las circunstancias, entonces no entiendo muy bien, como se aclara, que en un lugar de máximo riesgo, unos señores, de buena mañana, se presenten a desplumar al personal sin más, cuando lo más normal, sería tener la puerta cerrada y abrirla cuando tocan el timbre, habiendo pasado antes por un detector, que muy amablemente, te guiara hacia el, el empleado de turno, servido con pistola en mano, por si las moscas.

Hoy, le ha tocado a la entidad bancaria... pero mañana, tal vez sea en la panadería del pueblo.

2 comentaris:

Pamela ha dit...

Vaya que tienes razón, qué tristeza y qué impotencia.

felicitat ha dit...

Sí Pamela, lo malo es que no se ha escuchado más hablar de ello. Ha quedado el caso zanjado!

Saludos,